1) Respetar al comensal sin ofender su
inteligencia.
2) Conocer la historia para intentar construir
la nueva.
3) Amar lo tuyo como a ti mismo.
4) Cocinar, cocinar y cocinar, con humildad.
5) Seleccionar los productos más nobles,
frescos y saludables, reconociendo el trabajo del productor.
6) Dominar y responder al paisaje alimentario
que nos rodea.
7) No desear más la cocina del prójimo que la
propia.
8) El ingrediente más humilde y simple es tan
válido como los más costosos.
9) Pensar siempre en que hay muchos que hoy no
van a cenar.
10) Hacer que todos tengamos espacio en la
misma mesa
Tomado de:
Popic´, Miro.
(2013) Comer en Venezuela, del casavi a
la espuma de yuca. Una historia de la comida para tratar de entender por qué
comemos lo que comemos. Caracas:
Miro Popic´ Editor C.A.
¿Cómo lo veo después de leer el libro y de mis 5 semanas en el Nivel I de clases de cocina del ICTC?
1) “Respetar al comensal sin ofender su
inteligencia. Vender lo que se dice que es, ofrecer los gramos estipulados
sin engañar la balanza ni al comensal, no disfrazar los sabores, etc.
2) Conocer la historia para intentar construir
la nueva. Reconocer de dónde viene la cocina venezolana y la de nuestro
estado, su vínculo con el país y sus habitantes.
3) Amar lo tuyo como a ti mismo. Identificarnos
con lo que somos desde la época prehispánica hasta nuestros días. Como decía el
autor, entender que no somos lo que comemos, sino que comemos lo que somos, por
ejemplo, amamos las arepas porque somos de maíz.
4) Cocinar, cocinar y cocinar, con humildad.
Entender que un cocinero se hace cocinando, en el oficio frente a los fogones,
sin la enfermedad de chef prematuro, si no desde la base del oficiante.
5) Seleccionar los productos más nobles,
frescos y saludables, reconociendo el trabajo del productor. Visitar el
mercado, los vendedores de conucos existentes de la isla de Margarita,
respetando su precio y valorando lo que venden. Reconociendo la producción
local, los productos endógenos desde la apertura de valorarlos aún cuando sean
totalmente desconocidos para nosotros.
6) Dominar y responder al paisaje alimentario
que nos rodea. Conocer cuál es la comida del espacio habitado, qué comen en
el lugar donde me encuentro, desde la lógica de que se puede comer y disfrutar lo que se produce,
reconociendo su producción local, su variedad y diversidad, entonces por qué querer comer sólo salmón en Margarita
teniendo tan vasta variedad de producción pesquera.
7) No desear más la cocina del prójimo que la
propia. Amar la cocina a la
venezolana, de la que somos hijos y que
nos ha alimentado, reconocer y conocer las cocinas del mundo, sin creer que
sólo seremos cocineros cuando cocinemos como los franceses.
8) El ingrediente más humilde y simple es tan
válido como los más costosos. Todo el ingrediente que podamos cocinar y
aporte sabor puede ser importante para nuestro plato.
9) Pensar siempre en que hay muchos que hoy no
van a cenar. No botar comida, no cocinar en exceso.
10) Hacer que todos tengamos espacio en la
misma mesa”. Cocinar para todos, desde la peculiaridad de lo que somos en
lo local. Hacer una comida cercana a nosotros desde el reconocimiento de
nuestra historia permitirá que todos nos sentemos a la mesa, desde los
pobladores originarios, los españoles, africanos, trinitarios, y demás
pobladores que participaron en el proceso de colonización y constitución de la
república, con quienes se consolidó lo que el autor denomina la coexistencia
concertada, en lugar de mestizaje culinario, que caracteriza nuestra cocina
hasta los días actuales.
NOTA: Al preguntarse sobre cuál es el decálogo de la cocina venezolana actual, el autor afirma que es algo que compete a los profesionales de la cocina y en su opinión debe aferrarse a los mandamientos simples y honestos citados anteriormente.
NOTA: Al preguntarse sobre cuál es el decálogo de la cocina venezolana actual, el autor afirma que es algo que compete a los profesionales de la cocina y en su opinión debe aferrarse a los mandamientos simples y honestos citados anteriormente.
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